
Ante todo este reto primario de tu mente en blanco…mentiroso…
Incapaz rey de tu corona de miedo, notoria es la poca fuerza que te acompaña, congratulándose en tu poca monta falsa y alicaída. Hoy me regocijo ante ti.
Me haz hecho capaz de abrir tus entrañas y contemplar la coagulación inerte de tu antigua gloria. Dulce, como la sangre regada en tu victoria, ya no eres más que un bocadillo a los ojos de tus pupilos que te miran con desgano, retándote, retándote a pagar con hechos las promesas de tu boca, que juraban que en la muerte se escondían tesoros suavizantes, de este sueño que llamamos vida, mientras experimentamos la decadencia…
¿Qué haces allí puerco descarado? ¡Mártir de la anemia de un verso nunca creado! Precioso momento de tu mañana final, acto vampírico y esquizofrénico de tus falacias desveladas… ¿adonde han ido? Aquellos ciegos de amor borregos despiadados, siguiéndote y cargando a tu cuello el edificio de la esperanza. No te empobrezcas ante tantos que esperaban tu misericordia, pues ahora desaparecer es tu virtud y ser olvidado tu objetivo, mientras dejados al borde del abismo, ruedan los fantasmas con los ojos asfixiados, faltos del aire que brindaba tu antes afilada lengua, tus antes poderosas garras…
Levántate para poder ser golpeado en la quijada, merecido es tu castigo, merecido es tu pesar en espiral. Levántate, ¡levántate! Y alza nuevamente tu rostro al horizonte nunca alcanzado, guru de deshonra y alma subastada, tú. Dichoso te rodeaste de ingratos inferiores, mascotas humanas que despertaban tu alegría dando de comer a tu orgullo ¡¿Cuál fue entonces tu arrogancia al revolcarte con la escoria!? Tuyos sus restos de humanos, ellos, proyectos de primates insaciables, siempre citados en plural, nunca fueron almas individuales, sólo, tan sólo, complementos de tu puesta en escena en tu teatro burlesco, perro cínico.
¿Y donde están?
Tus labios perdieron su brillo deshidratados por tu veraz falta de emoción y valentía. Ardiste sin consumirte justo antes de tomar el arco y la flecha, junto antes de iniciar la batalla, desperdiciaste tu real talento y tu manipulación se perdió contigo. Tu demonio, el aburrimiento, sabe reírse de ti como tú nunca lograste hacerlo de tu universo, ahora aspira esas ganas de morir, ahora bebe de tu inferioridad, ahora come de tu orgullo falso y perdido y ahógate en los mares de miseria que para ti construiste, lloviendo sobre ti…
Y así las cosas han dejado de aparentar lo que nunca fueron y el amanecer de tu vida ha llegado, este infierno apenas comienza y tu amargo destino es envejecer en el. Mártir perfecto, joven racional y enrabietado, te haz hecho con tu reino pero no te satisface, haz alcanzado monos y bufones pero el tedio te invadió…tanto como a ellos. Tu primera decepción fue existir y tu segunda decepcionar a los demás, lo peor, nunca conocieron tus territorios pues siempre han sido tuyos. Nada han ganado en ti y nada queda de tu insolente química.
Será mejor crucificarte pero nadie compraría tu cruz, tu fértil sangre jamás producirá frutos. Congratúlate, rey sabio y apático, conquistados están los ríos de desgracia…ahora sáciate de ellos y encuentra el desesperado amor que tanto huye de ti, pues poco es lo que le interesas… los reemplazos siempre son mejores.
Crucifícate, tú, mártir perfecto.














